LA ONDA ENCANTADA DEL VIENTO BLANCO


Ser viento es la consigna de estos próximos trece días, ser viento que ventila, que airea, que despeja, que remueve los cabellos y se lleva las ideas lo mismo que las hojas secas, ser el viento que alimenta el fuego para que ardan los leños, ser el viento que transforma barriendo, la superficie de la tierra; ser el viento que hace que la danza de los árboles sea un canto de murmullos y crujidos asombroso, ser el viento que hace a la piel erizarse, ser el viento que refresca, que abre las ventanas y entra por la casa cerrada llenándola de vida, que se lleva por los aires los papeles que se guardan, los escritos que se oxidan de olvido debajo de las camas, ser el viento que se lleva las semillas desde un lugar a otro, donde habrá mañana otro bosque como éste, ser el viento que desnuda en el otoño las enredaderas, ser el viento que hace olas en el lago o que agita la marea, ser el viento que diseña infinitos dibujos en la nieve de las altas montañas y en la arena de la playa, que sostiene el vuelo de las aves, que juega con el águila y el cóndor en lo más alto, ser el viento que respiras y respiro cada instante de la vida, que me trae del espíritu divino el don más elevado, ser el viento que deambula libre por el mundo, que se mete por debajo de las piedras y las puertas cerradas, que se filtra con silbidos por las grietas de la casa abandonada o de aquella que está sola y cerrada desde hace tanto, ser el viento que hace a todo mecerse e inclinarse en una misma dirección, que se lleva las palabras, que te seca las lágrimas al abrir los brazos y recibirlo en la cara en mitad del invierno, que te ama a cada instante con la vida, con el ánima del alma de la tierra, todo es aire, todo a de hacerse viento en estos días, han de hacerse al viento los sueños, dejar que se inflen nuevamente nuestras velas para viajar al encuentro que nos tenemos prometido a nosotros mismos. Dejar que se barran los caminos regados de tantos temores, resquemores y prejuicios, dejar que sople el viento encima de la mesa que está sumergida entre los planes, las expectativas y los manuales rígidos, logrando que las vidas, a diario, se nos pasen por el lado, dejar que sople el viento fuerte, un huracán si hace falta, que desencadene un aluvión de leyes y creencias que entraban el crecer y el ir más lejos, tan lejos que ya no haya límites posibles, dejar que sea brisa si hace falta, para que refresque ese cansancio que transpira la mirada, la conciencia que se duele de lo mucho que la ataca y que anime la esperanza de que todo es posible mientras sople en viento entre las hojas. Dejarte ser el viento, ir, venir, pasar entre las cosas, no quedarte, no atraparte tú ni que te atrapen los problemas, los dolores, los recuerdos o el futuro con olor a miedo, dejarte ser el viento que no para, que va por ahí entregándole la vida a lo que parece muerto, a ese montón de hojas secas en que se ha convertido alguien y de un soplo vuelve a ser un remolino que se eleva hasta desaparecer en el cielo, o ese otro que se ha convertido en tierra y yace seco y mudo en el olvido y viene el viento y se lo lleva, lo disuelve en mil o millones de moléculas de polvo que se van sin ser otra vez el ordenado cúmulo.

Así ser este viento que nos vivista en estos días, dejar que entre en las vidas aburridas, en la vidas ordenadas que parecen diccionarios con un tomo para cada tema, dejar que entre el viento en ese cuarto oscuro de tu vida en que yacen escondidos tus secretos, creyendo que ese olvido los ha hecho irse y sin embargo, no más entra un viento, se remecen y aparecen cartas, imágenes, palabras que se dijeron o callaron, gestos que amaron o que hirieron, y te das cuanta que ni todos los candados consiguieron que aquello que guardaste, dejara de estar vivo cuando se abra la puerta, mejor haz un gran cerro con todos tus recuerdos y déjalos que el viento se los lleve igual que aquél montículo de tierra que alguien hizo en la vereda, pretendiendo una limpieza, y que de un solo soplo el viento deshizo. Deja que el viento pase por tus acantilados, que cambie las dunas de los desiertos tuyos desde un lugar a otro, fíjate de cuan poderoso es el viento que como un tifón gigante o como el soplo de los labios de un pequeño niño, transforma todo. Fíjate de cómo es la vida la que se respira a cada rato y no la que se guarda o que se junta como si fueran colecciones de objetos o de frases o de textos o de plumas o de piedras o monedas o culpas, fíjate como no es así que anda funcionando el universo, que al revés de estarse quieto, al revés de convertirse en una estatua, es un movimiento permanente y eterno, que va el viento llevándose las nubes, juntándolas como un rebaño de ovejas encima de un pueblo para que dejen su sabia caer sobre la tierra, el viento es como si la mano del universo, de la fuerza madre y padre que todo lo anima, viniera a nuestra vida para hacernos otra vez respirar y estar despiertos y querernos.

Deja que este viento, que está ánima del padre y de la madre universal entre en tu cuerpo, renueve cada una de tus células, de tus tejidos, de tus órganos, que lleve el oxígeno de la vida a cada gota de tu sangre y que al salir haga vibrar tus cuerdas vocales y provoque el maravilloso sonido de tus palabras del alma, buen tiempo este para sentarse a conversar con los demás, contigo misma, contigo mismo, con los astros, con los árboles, con el cielo, buen tiempo éste para cantar, para mantralizar nuestros propósitos, para ventilar esos silencios que aturden con su ruido interno, buen tiempo éste para decir cuanto quieres a ese otro o esa otra que va contigo por la vida o a cualquiera, a ése que está ahí, sentado en la vereda como un papel arrugado, verás como una palabra tuya podrá convertirlo en un cometa y elevarlo encendido de colores hacia el cielo, aprovecha esta ocasión en que sopla el viento, también lo hará mañana, lo hará siempre, lo ha hecho siempre, no es que sólo porque es su onda encantada el viento se paseará grandioso y luminoso entre nosotros, es sólo que es éste un tiempo bueno para hacerlo conciente, para aprovechar sus dones del espíritu que alienta la vida y la comunica, sé viento, seamos viento, falta que le hace a este planeta un soplo que renueve, un respiro profundo, una barrida que se lleve todo lo que se acumula y sobra y que nos lleve, también a nosotros, liberándonos de anclas y raíces que no nos corresponden, tenemos pies, tenemos alas invisibles como el viento, dejémonos llevar un rato, descansa, cierra los ojos, bota todo el aire apretando en ombligo hacia la espalda, colócate en la dirección que te corresponde e inhala, inhala fuerte y todo y, fíjate, después exhala, exhala todo y después inhala de nuevo y ve en otra dirección y así, siempre así, libre, vivo, viva, lleva y regala de esa vida y recíbela de todos los que te la regalan.

DRAGON RESONANTE ROJO

Juan Carlos Gómez Gómez <jotacege1957@hotmail.com>

Anuncios

Un comentario

  1. nal&&$$$$!! · junio 18, 2008

    Hola.
    bueno saben a donde pued encontrar infoo del viento blanco ARGENTINO y sus caracteristicas?? Besos Nalii.,.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.